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De Rafael Sanzio - File:Sanzio 01.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3635235


"Explicar un tema" ha sido uno de las acciones más universalmente utilizadas en el sistema educativo. Desde la Antigüedad hasta el siglo XXI, pasando por los monasterios medievales y los talleres de imprenta de la Ilustración,  siempre ha sido uno de los momentos más repetidos en el proceso de aprendizaje. Entre los múltiples recuerdos que podemos tener de nuestra época de estudiante, siempre destaca los momentos en que un docente determinado nos enganchaba contando, relatando, explicando.. Incluso en el siglo XXI, cuando una metodología activa y comprometida con la acción cada vez tiene más espacio en la escuela, existen momentos, donde el alumnado espera una explicación corta donde el docente se compromete al describir un tema complejo. Una de las metodologías que más parece cuidar estos ‘momentos explicativos’ es la metodología inversa No necesita mucha presentación: el docente graba la explicación y la utiliza como punto de partida para iniciar un tema o como repaso del mismo.

Ahora bien, la implementación de esta idea depende, como suele ocurrir, de factores que recorren desde la personalidad del docente hasta el carácter del grupo aula, incluyendo los medios técnicos a disposición de la comunidad educativa. En mi caso, nunca acabé de sentirme cómodo hablando a la cámara, a la tablet, añadiendo imágenes y dinamismo a una presentación enlatada que luego el alumno pudiera consultar en cualquier momento. No digo que no sea un recurso muy valioso, y que muchos docente lo hacen de manera genial,  sólo que no sería el que mejor podía utilizar en cualquier momento y situación. Por ello, recurrí a  otro sistema que pudiera tener un efecto similar eludiendo los inconvenientes.

Propuse entonces un ABP, Trabajo por proyectos , donde el alumnado es el que tenía que realizar el vídeo explicativo. Mi asignatura, filosofía, tiene un buen nivel de abstracción. Por ello quería vídeos muy cortos que se concentraran sobre un tema muy específico. Más que un tema, quería un vídeo sobre un concepto o palabra de un glosario. No obstante, es fácil de replicar para cualquier asignatura.

El proyecto consistía, pues,  en que una pareja de alumnos creaba un vídeo explicativo sobre un concepto. El reto consistía en organizar cómo implementar la idea. Llevarla a cabo, podía implicar dirigir más de 100 vídeos cada año académico. La idea era evitar a toda costa, que presenten un trabajo ‘final’ y que tengan una puntuación sin posibilidad de mejora. Quería incluir el vídeo en un proceso. Un proceso que empieza asegurando una definición comprensiva, continua comparando con otros conceptos, pasa por relacionar con algo de su entorno (noticias), y que tenga como pieza final ese vídeo explicativo.

En los siguientes apartados hago la propuesta, tomando en cuenta lo que hemos aprendido en el módulo 1 de este curso.